Serbiamo in cuore quel celeste silenzio che nessun rumore del mondo può rompere.
Giovedì, 9 Aprile 2020
25 Novembre 2011
TUTTI IN MISSIONE (ES)

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TODOS EN MISIÓN

La Familia Orionita entre nueva evangelización y missio ad gentes

 Presentación del P. Flavio Peloso FDP
Ariccia, 21 de noviembre de 2011

              Llegamos a este importante encuentro de la Familia Orionita dedicado al proyecto misionero para el sexenio. En el mismo participan los consejeros generales, los superiores provinciales, los representantes de las misiones y de la animación misionera, FDP, PHMC y Laicos. Es un momento de gran importancia y determinante de la vida de nuestra Pequeña Obra.

             Es un encuentro que FDP y PHMC hemos organizado y vivimos juntos, viendo en la comunión de los corazones y en la colaboración práctica un fundamento para alcanzar los objetivos específicos que cada congregación se propone. La relación entre las dos congregaciones religiosas está abierta a la participación activa, en cuánto sea posible, también del ISO y  del MLO en el campo de la misión.

             En la vida de las dos congregaciones este encuentro tiene un objetivo especialmente práctico: informar, discernir y dar indicaciones para llevar a la práctica las decisiones de los respectivos Capítulos generales.

             El objetivo de esta introducción es dar un cuadro de noticias, valores y perspectivas dentro de los cuales colocar el estudio de las líneas y propuestas para el proyecto misionero del sexenio 2011-2017.

             Los Capítulos generales  X  y  XI  habían establecido como nota característica del sexenio el “nuevo impulso” misionero; el Capítulo XII centró la atención en la “consolidación” de las nuevas realidades misioneras. El Capítulo XIII dio como palabra clave la “corresponsabilidad” en los nuevos desarrollos de la Congregación (CG 13 143-144). [1]

             Impulso, consolidación, corresponsabilidad: evidentemente son dinamismos diversos y convergentes del compromiso misionero de la Congregación. La corresponsabilidad es aún más indispensable hoy, en un tiempo de reducción numérica de religiosos, donde evitar de reducir al mínimo ya sea el impulso como la consolidación misionera.

 

EL MANDATO DE JESÚS

 El mandato misionero de Jesús lo tomamos como luz evangélica para iluminar el Encuentro.

 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes".
(Jn. 20,19-21)

             Todos los evangelistas, cuando narraban el encuentro de Jesús Resucitado con los apóstoles, concluyen haciendo referencia al mandato misionero. [2] En el Encuentro misionero del 2005 se había elegido como slogan el mandato de Jesús como  está escrito en los Hechos 1, 8  “Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra".

Todo discurso eclesial sobre la misión parte del “mandato” de Jesús. Allí encontramos las motivaciones, [3]  los contenidos y las modalidades de la misión.

             “El impulso misionero pertenece a la naturaleza misma de la vida cristiana”  y  “renueva la Iglesia, reforzar la fe y la identidad cristiana, da un nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. La fe se hace más fuerte dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos encontrará inspiración y sostenimiento en el compromiso por la misión universal”  (Redemptoris missio [RM] 3).

 

 EL MANDATO DE LA IGLESIA

            La voz del Papa y de los Pastores de la Iglesia prolonga y actualiza el mandato del divino Maestro “Como el Padre me mandó a mí, también yo los envío a ustedes” y nos recuerda que somos deudores del Evangelio hacia todos: “prediquen el evangelio a toda creatura” (Mt 16,15).

             Dicho esto, se debe constatar que “de los años del Concilio a hoy, el número de aquellos que no conocen el Evangelio y Jesucristo es redoblado” (RM 3). Basta este dato para hacer surgir el llamado a la missio ad gentes, vuelto hoy urgente y necesario y tan relanzado por el Papa y por los Pastores de la Iglesia.

             Situaciones y estadísticas son evidentes. Pero no debemos quedarnos en el dato sociológico. “Los hombres que esperan a Cristo son todavía un número inmenso: los ámbitos humanos y culturales, que aún no han recibido el anuncio evangélico o en los cuales la Iglesia está escasamente presente, son tan vastos, que requieren la unidad de todas las fuerzas. Hemos de fomentar en nosotros el afán apostólico por transmitir a los demás la luz y el gozo de la fe, y para este ideal debemos educar a todo el Pueblo de Dios.” (RM 86).

             Un entusiasmo misionero tal, vio particularmente comprometidos en primera línea, desde varios siglos, los Institutos de vida consagrada. [4] Se puede decir que, en el pasado, el desarrollo misionero de la Iglesia en nuevas fronteras vino por obra casi exclusiva de parte de los religiosos.

 

EL MANDATO DE DON ORIONE

             El mandato apostólico de Don Orione, como nos ha recordado justamente Juan Pablo II, “se presenta a ustedes como la actuación del grito preocupante de vuestro Padre: “¡Almas! ¡Almas!” Grito que prolonga la “sed” de Jesús en la cruz. Grito que vendrá repetido por cada uno y por todos juntos. No puede haber verdadera evangelización sin fervor apostólico” [5] .

            También Don Orione podría decirnos, retomando las palabras de Jesús: “Como el Señor me mandó a mí, también yo los mando a ustedes”.

             El mandato misionero recibido y participado  a los seguidores estuvo resumido por Don Orione en el sueño-visión de la “Virgen del manto azul”. El vio el gran manto azul que “se alargaba, de tal modo que no se distinguían más los confines”, “que cubría todo y a todos hasta el horizonte lejano” , “niños de diversos colores, cuyo número se multiplicaba extraordinariamente ... la Virgen se volvió a mí indicándomelos”

Escribiendo al obispo Bandi, agregó: “recordando que desapareció el muro del patio, y que eran de varios colores, entendí que son las misiones [6] .

             Don Orione fue a la misión ad gentes en los viajes a América Latina de los años 1921-1922 y 1934-1937 y sabemos con qué dinamismo e impulso apostólico.

Don Orione mandó a la misión ad gentes, a partir de la primera expedición de diciembre de 1913 a Brasil, [7] a muchos de sus Hijos de la Diina Providencia y de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad.

             El compromiso misionero de Don Orione y de la congregación se realizó siempre en el sufrimiento y saludable tensión entre “consolidación de lo existente” y “nuevas aperturas”. Tal tensión fue personalizada paradigmáticamente en dos santos hermanos y padres de la Congregación: Don Orione y Don Sterpi. Tuvo acentos también dramáticos en las palabras de uno y de otro.

            Don Sterpi escribió desde Tortona: “Piensen en volver lo más pronto posible. Recuerden que si las cosas aquí no van bien, será un mal también para América ... Y después dejen perder la Argentina y todos los buenos proyectos, de otro modo voy para allá también yo” [8]

            Don Orione escribe desde el Chaco informando haber aceptado una nueva misión: “Acepté bajo condición porque me sentía con el alma lastimada, y recordaba las palabras del Santo Padre: “ no se detengan en las ciudades, sino vayan al interior, donde pocos o ninguno va, porque no hay ganancia” Aquí, el Chaco es considerado peor que la Patagonia, hay todo, todo, todo por hacer, hay todo por sufrir, hay todo para sacrificarse por el Señor, por las almas, por la Santa Chiesa. Están los protestantes, los hebreos, los mercados que se enriquecen de bienes terrenos y que por el algodón y la riqueza están allá, y ¿no habrá un sacerdote para las almas... para los pobres?” [9]

             También hoy, la tensión entre impulso y consolidación  no va resuelta sino mantenida viva y alta y ello es posible sólo en el equilibrio que se alcanza mediante la comunión fraterna y el celo apostólico compartido. Ella, en los tiempos de Don Orione y sucesivamente, produjo la difusión del Evangelio y del carisma, nuevas obras, nuevas vocaciones. Son los dos pasos por los cuales camina en la historia: uno que se apoya en lo sólido pero ya pronto a separarse de él y el otro lanzado hacia adelante pero midiendo ya el punto de apoyo. Los religiosos y las obras serán siempre demasiado frágiles para poder hablar de consolidación. Pero serán también siempre suficientes para dar razón a la esperanza misionera.

  

EL MANDATO DE LA CONGREGACION

             Las Congregaciones orioninas fueron enviadas a la misión por el Fundador y a su vez mandaron a la misión a  muchos de sus religiosos y religiosas.

             America latina fue la dirección misionera de larga duración más desarrollada por Don Orione (Brasil, Argentina, Uruguay, Chile), pero él envió a los Hijos de la Divina Providencia en una irradiación geográfica misionera que resulta sorprendente pensando en la escasez numérica (y  no sólo) de los religiosos: Palestina (1921), Polonia (1923), Rodas (1925), Estados Unidos (1934), Albania (1936). Las Pequeñas hermanas misioneras de la caridad, fundadas 25 años después, fueron enviadas por Don Orione mismo a Argentina, Brasil, Uruguay, Polonia.

            Después del gran desarrollo fundacional y misionero de Don Orione, en 1940 dejó a Don Carlos Sterpi (1940-1946) el compromiso de consolidar la Congregación. Pero la Providencia quiso que fuera de manera diversa: la segunda guerra mundial por 6 años (1939-1945) quitó religiosos, dispersó jóvenes en los escenarios de guerra, hizo difícil la vida de los seminarios e impidió la comunicación entre Italia y los otros países de presencia orionina. ¡Otra que consolidación!

         Luego Don Sterpi se enfermó y dió paso a Don Carlos Pensa (1946-1962). La forma organizativa e institucional de la congregación toma consistencia y estabilidad con el gobierno de Don Pensa. Don Pensa, se puede decir, es el general de la primera verdadera consolidación. Pero no viene a menos ni siquiera con él, el impulso misionero: de hecho, Don Pensa aceptó de Pio XII la comprometida misión del Goias (1952), envió a América Latina varias expediciones misioneras en los años 50 y abrió las primeras comunidades en Chile, España, Francia y Australia.

            Sustancialmente prevaleció la visión de la consolidación y del desarrollo interno también durante los dos sexenios de Don José Zambarbieri (1963-1975), el único País nuevo alcanzado es la Costa de Marfil (1970).

            En los últimos decenios, respondiendo a los llamados del Papa en favor de la Missio ad gentes, hubo un gran compromiso misionero de la Congregación con muchas nuevas aperturas en Países.

             Es con Don Ignacio Terzi (1975-1987) que se puede hablar de un verdadero y consistente reemprendimiento del desafío misionero ad gentes de la Congregación expresada con apertura a nuevos pueblos: Paraguay (1976), Jordania (1985), Venezuela (1986). Fue continuado por Don José Masiero (1987-1991): Cabo Verde (1988), Filipinas (1991), Rumania (1991) y con Don Roberto Simionato (1992-2004): Albania (1992), Bielorrusia (1993), México (1993), Kenia (1996), Burkina Faso (1999), India (2001), Mozambique (2003).

             El último sexenio 2004-2010 puede ser considerado de consolidación de las diversas misiones, nuevas e aisladas y, esto, en un contexto de Congregación en notable caída numérica.

             La constatación histórica de conjunto es que consolidación y desarrollo misionero han caminado siempre con pasos parejos en la Congregación, desde los tiempos de Don Orione.

             También  el desarrollo misionero de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, iniciado por Don Orione con aperturas a buen ritmo  y también bien consolidadas, perduró hasta 1949, algunos años después de la muerte de Don Orione, con el desarrollo en seis naciones: Italia, Polonia, Argentina, Brasil, Uruguay y Chile.

             Luego pasaron 30 años sin desarrollo misionero en nuevas naciones. Reiniciaron solo en 1978 con las aperturas en Africa, en Cabo Verde, Kenia y Madagascar.

             Luego de la caída del muro de Berlin (1989) y las invitaciones de la Santa Sede, las PHMC llegaron a  Rusia, Albania (por poco tiempo), Ucrania y Rumania con presencias hasta ahora exiguas. Las últimas aperturas fueron en Perú, en Costa de Marfil y en las Filipinas.

 

PERSPECTIVAS PARA EL PROYECTO MISIONERO

Todos misioneros: Missio ad gentes y nueva evangelización.

             Nuestro encuentro misionero está dedicado sobre todo a formular el proyecto de misión ad gentes, pero es indispensable recordar que todos somos misioneros y ésta es una corresponsabilidad que compromete a todos los sujetos de la Familia Orionita, sea como miembros (FDP, PHMC, ISO, Laicos) y sea como modalidad de acción misionera.

     Nos referimos a la clásica descripción de Redemporis Missio 33:

“Las diferencias en cuanto a la actividad dentro de esta misión de la Iglesia, nacen no de razones intrínsecas a la misión misma, sino de las diversas circunstancias en las que ésta se desarrolla, por las cuales ella se presenta como:

Missio ad gentes: dirigida a los pueblos entre los cuales Cristo y su Evangelio no son conocidos;

Atención pastoral de la Iglesia: en las comunidades cristianas ya formadas y fervientes en la fe y en la vida;

Nueva evangelización: abraza la situación intermedia de grupos enteros y pueblos que, a pesar de estar bautizados, perdieron el sentido vivo de la fe”.

             Estamos llamados a elaborar nuestro proyecto misionero inmersos en una Iglesia cuyo papa Benedicto XVI está dando una fuerte impronta misionera, como resulta de las dos iniciativas más relevantes:  instituyó un Pontificio Consejo para la promoción de la nueva evangelización [10] y ha convocado al próximo Sínodo de Obispos (7-28 de octubre de 2012) con el tema “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”.

         En la introducción  de los lineamientos para el Sínodo se distingue entre “la evangelización como horizonte ordinario de la actividad de la Iglesia”, “la acción de anuncio del Evangelio ad gentes en los países de misión de primera evangelización” y “la nueva evangelización dirigida a cuantos se han alejado de la Iglesia en los países de antigua cristianidad”. Estas tres líneas de acción  conviven en el mismo territorio, por cual, en las Iglesias locales, deben ser practicadas contemporaneamente, sobre todo a causa del fenómeno de la globalización y del movimiento de la población a través de la migración y la inmigración. Ya Juan Pablo II recordaba que “los límites entre cuidado pastoral de los fieles, nueva evangelización y actividad misionera específica no son netamente definibles, y no es pensable crear entre ellos barreras o compartimentos estancos” (lineamenta 10).

        Concretamente, el título de nuestro encuentro “Todos en misión” significa que nosotros orionitas, no podemos pensar nuestro proyecto misionero ad gentes separadamente, sino incluído en el contexto global y habiendo diferenciado la promoción de la evangelización. “Nueva evangelización es sinónimo de misión”, afirma claramente Benedicto XVI.

 2. La santidad como condición y energía de la misión

             “Nueva evangelización y pedido de espiritualidad” es el título del n. 8 de los Lineamenta del Sínodo de los obispos sobre la nueva evangelización.

             La misión “se radica y se vive especialmente en el estar personalmente unidos a Cristo: sólo si se está unido a Él como el sarmiento a la vid (Cfr. Jn.15,5) se puede producir buenos frutos. La santidad de vida permite a cada cristiano ser fecundo en la misión de la Iglesia” (RM 77, Ad Gentes 36).

              A nosotros religiosos se nos recuerda que “la contribución específica de consagrados y consagradas a la evangelización está especialmente en el testimonio de una vida totalmente donada a Dios y a los hermanos, a imitación del Salvador que, por amor del hombre, se hizo siervo” (VC 76).

             “La santidad debe considerarse un presupuesto fundamental y una condición del todo insustituíble para que se cumpla la misión de salvación de la Iglesia. No basta renovar los métodos pastorales, ni organizar y coordinar mejor las fuerzas eclesiales, ni explorar con mayor  agudeza las bases bíblicas y teológicas de la fe: hay que suscitar un nuevo ardor de santidad entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana” (RM 90).

             Son palabras claras que van al corazón de la misionariedad y que nos advierten de no confundirla con el protagonismo humano y el activismo [11] .  Nuestro proyecto misionero debe proponerse también “suscitar un nuevo ardor de santidad entre los misioneros y en toda la comunidad cristiana”.

         Benedicto XVI hablando de la nueva evangelización dijo que necesita de “personas que tengan ante todo ellas mismas, la mirada fija en Jesús, el Hijo de Dios: la palabra del anuncio debe estar siempre inmersa en una relación intensa con Él, en una intensa vida de oración. El mundo de hoy tiene  necesidad de personas que hablen a Dios, para poder hablar de Dios. Y debemos también recordar siempre que Jesús no redimió el mundo con bellas palabras o medios vistosos, sino con su sufrimiento y su muerte. La ley de la semilla que muere en la tierra vale también hoy, no podemos dar vida a otros, sin dar nuestra vida” [12] .

          Benedicto XVI no pierde ocasión para afirmar el origen místico (la Gracia-  la Caridad - la acción providente de Dios) de cada compromiso y acción pastoral de la Iglesia por la cual no deja de advertir que “la falta de celo misionero es falta de celo por la fe. Al contrario la fe se fortalece dándola”. [13]   

             Juan Pablo II nos exhortó a nosotros orionitas  a “hacer de Cristo el centro de nuestra existencia, el corazón del apostolado: este es el compromiso misionero que los anima: este es el programa apostólico que ha guiado a Don Orione y que conserva también hoy su plena actualidad”   [14] Bella y sintética también la otra expresión: “Don Orione quiso hacer de Cristo el corazón del mundo después de haberlo hecho el corazón de su corazón [15] .

 3.  La vida fraterna en comunidad como contenido y método de las misiones.

             Juan Pablo II, en Vita Consecrata 45, afirma explícitamente que “para presentar a la humanidad de hoy su verdadero rostro, la Iglesia tiene una urgente necesidad de comunidades fraternas, las cuales, con su existencia, constituyen una contribución a la nueva evangelización,  porque muestran en modo concreto los frutos del mandamiento nuevo”.

            Es la característica que debe inspirar nuestro compromiso misionero de religiosos. Sobre la vida comunitaria ha insistido mucho también nuestro último Capítulo General. [16]

Es en el documento Vida fraterna en Comunidad (VFC) que el tema es tratado en relación a situaciones y valores de la misión de los religiosos.

“Junto a la misión de predicar el evangelio a toda creatura (Cfr. Mt 28, 19-20) el Señor ha enviado a sus discípulos a vivir juntos, “para que el mundo crea” que Jesús es el enviado del Padre al cual se debe dar la plena aceptación de fe. (cfr. Gv 17,21). El signo de fraternidad  es por lo tanto de grandísima importancia, porque es el signo que muestra el origen divino del mensaje cristiano y posee la fuerza de abrir el corazón a la Fe. Por lo tanto “Toda la fecundidad de la vida religiosa depende de la calidad de la vida fraterna en comunion” (n. 54).

             “Más intenso es el amor fraterno, mayor es la credibilidad del mensaje anunciado, mayormente perceptible es el corazón del misterio de la Iglesia”. Leemos en VFC 55, “La vida fraterna es igualmente importante como la acción apostólica. No se puede invocar la necesidad del servicio apostólico para admitir o justificar una escasa vida comunitaria”.

Son pensamientos claros y punzantes.

             En la misión de la Iglesia a los religiosos se les pide algo específico: “La vida fraterna en común tiene un valor especial en los territorios de misión ad gentes, porque demuestra al mundo, sobretodo a los no cristianos, la “novedad” del cristianismo, o sea la caridad que es capaz de superar las divisiones creadas de raza, color, tribus... Pero no raramente es propio en los territorios de misión donde se encuentran  notables dificultades prácticas de construir comunidades religiosas estables y consistentes”  (VFC 66).

             Haciendo una lista de otros motivos que pueden obstaculizar  la vida comunitaria, concluye: “Lo importante es que los miembros de los institutos sean conscientes de lo extraordinario de tales situaciones... y apenas sea posible, constituyan comunidades religiosas fraternas de fuerte significado misionero, para que sea posible resaltar el signo misionero por excelencia: “seamos (...) una sola cosa, para que el mundo crea” (Gv 17,21)

4.  La corresponsabilidad ad gentes anima la misionariedad congregacional.

             El impulso misionero desarrolla y enriquece la catolicidad de la Iglesia y de la Congregación. “La participación a la misión universal es un signo de la madurez de fe y de vida cristiana que da frutos. Así el creyente expande el límite de su caridad, manifestando la solicitud por aquellos que son lejanos, como por aquellos son cercanos: reza por las misiones y por las vocaciones misioneras, ayuda a los misioneros, sigue sus actividades con interés y, cuando vuelven, los reciben con aquella alegría con la cual las primeras comunidades cristianas escuchaban de los apóstoles las maravillas que Dios habia hecho mediante sus predicaciones. (Hc 14,27)" (RM 77c).

             Sin pasión misionera – de la cual los misioneros ad gentes son el signo más claro – es fácil caer en la introversión apostólica, verdadera asfixia de la comunidad cristiana y religiosa. Lo dice con absoluta claridad Benedicto XVI: “ la nueva evangelización es lo contrario de la autosuficiencia y del replegarse en sí mismo, de la mentalidad del “status quo” y de una concepción pastoral  que retiene como suficiente el continuar haciendo como se ha hecho siempre. Es tiempo que la Iglesia llame las propias comunidades cristianas a una conversión pastoral en sentido misionero de sus acciones y de sus estructuras.” [17]

             Esta indicación fue actualizada para nosotros, Orionitas, por Juan Pablo II: “Su Familia religiosa encontrará, estoy convecido, si sabrá abrirse a una auténtica conciencia misionera, razones ideales y estímulos concretos para un constante crecimiento y un vivo renacimiento evangélico. Siendo fieles, de tal modo, a la herencia espiritual dejada por Don Orione, ustedes serán en este tiempo los continuadores de su servicio a la causa de Cristo y del mensaje salvífico”. [18]

             Ciertamente, tarea específica de este Encuentro misionero es estimular y dar orientaciones prácticas para actuar al máximo la corresponsabilidad misionera de todos, en modos diversos. Esto es tanto más necesario porque la Congregación está pasando una fase de disminución numérica de religiosos y vocaciones.

             Para animar la corresponsabilidad será necesario volver a dar dinamismo a los Secretariados misioneros que fueron casi desapareciendo en las Provincias.

             Se tratará también de estimular y favorecer, como gobierno provincial, la disponibilidad de cohermanos para las misiones, cuidar bien la relación de la Provincia con las misiones que les fueron confiadas: envío/cambio de religiosos en la misión, relación de los religiosos en la misión con la Provincia y sus estructuras de animación (secretariados, formación permanente, etc), sostenimiento económico y otros aspectos.

             En fin, al interno de la Provincia, hay tantas posibilidades de participación misionera a valorizar: asociaciones, grupos, misiones populares, la oración de cohermanos ancianos, enfermos, en los Pequeños Cottolengos.

 5. Corresponsabilidad y participación de los laicos.

             El punto de partida de la corresponsabilidad de los laicos en la misión está dado por el hecho de que “Los fieles laicos, en razón de su participación en la misión profética de Cristo, son plenamente integrados en este deber de la Iglesia” (Crhistifideles laici, 34) y, de hecho, “el compromiso evangelizador de los laicos está cambiando la vida eclesial” (RM 2) y esto representa un gran signo de esperanza para la Iglesia.

             “ Los sectores de presencia y de acción misionera de los laicos son muy amplios” (RM 72) en toda la Iglesia y también en la misión orionita, en la cual las obras caritativas y sociales para los pobres no sólo acompañan la acción misionera, sino que son en sí mismas misioneras, del momento que “nuestra prédica es la caridad” y “ las obras de caridad son la mejor apología de la fe católica”. En una misión orionita hay muchos puestos para los laicos: para catequistas y para albañiles; para quien da clases, para quien hace de comer, para quien es enfermero; para quien sabe guiar un grupo y para quien sabe conducir vehículos; para quien – hombre o mujer – sabe cuidar la casa, sabe dar acogida y ofrecer una ayuda en las pequeñas necesidades cotidianas de la misión.

            Con este espíritu fue lanzado un especial llamado misionero a los laicos. [19] No pocos laicos son ya protagonistas también en la missio ad gentes: laicos del lugar, ante todo, pero también laicos que van a la misión. [20] Es necesaria una formación, una coordinación. Son apenas una primicia, por ahora, pero hay grandes posibilidades.  El CG 13 pide “favorecer experiencias misioneras de voluntariado laical” (n. 118). [21]

             Debemos pedir y valorizar aquello que es específico de ellos en el sentido de la indicación dada por Juan Pablo II en la carta al Movimiento Laical Orionita: “Invito a los laicos que eligieron compartir el carisma orionita viviendo en el mundo a ser celosos y generosos para ofrecer a la Pequeña Obra de la Divina Providencia “la contribución preciosa” de su secularidad y de su específico servicio. El Movimiento Laical Orionita favorecerá de esta manera la irradiación espiritual de su Familia religiosa... para una siempre más eficaz actuación de su específica misión en la Iglesia y en el mundo” [22]

  6. El camino de las nuevas misiones entre la consolidación y el repliegue.

             La decisión n. 7 del Capítulo general del 2004, y el sucesivo Proyecto misionero del sexenio, subrayaron la necesidad de la consolidación de las misiones: “ consolidando ante todo las nuevas realidades misioneras, constituyendo comunidades consistentes, con mayor estabilidad de religiosos idóneos, comprendido el formador de las vocaciones locales”

            La consolidación  en el desarrollo misionero en el sexenio padado no estuvo menos exigente en cuanto a personas, compromiso y sacrificio de parte de la Congregación. Y podría considerarse que se logró bastante.

             Hay necesidad todavía de esfuerzo, tal vez menos visible, pero indispensable para lograr misiones consolidadas y fundadas que, según la descripción del “Proyecto misionero orionita” de 1993, [23] se tiene cuando una misión comprende al menos tres comunidades que unan a la actividad de la evangelización, las obras de caridad asistencial y la promoción de las vocaciones del lugar. Este es el núcleo germinativo de la “planta orionita” suficiente como para desarrollarse y crecer. Después, el florecimiento, los frutos, la robustez de la planta dependerán de la Divina Providencia, de las condiciones concretas históricas y sociales del ambiente y del compromiso de los Cohermanos. [24]

            Y bien, son todavía muchos los Países en los cuales la presencia de la Congregación no está todavía consolidada y las misiones que no se pueden todavía decir “fundadas” completamente por número de religiosos, de comunidades y de actividades – obras.  El proyecto misionero que elaboraremos juntos deberá todavía tener en cuenta este compromiso de consolidar nuestras nuevas misiones.

             La experiencia muestra como el número reducido de religiosos, siempre los mismos, por tanto tiempo en el mismo lugar y en las mismas obras, con pocas posibilidades de animación intercomunitaria, sin vocaciones del lugar, lleva a una involución  negativa, sea de los religiosos como de las obras, con siempre menos posibilidades de vocaciones. Un retiro por estos motivos vino hasta ahora sólo de Cabo Verde.

             En una nueva nación nosotros vamos para donar el carisma y para implantar la congregación y no solo a desarrollar actividades. Si nuestra presencia después de mucho tiempo no se desarrolla hacia la autonomía vital, es necesario tomar nota. El bien hecho es siempre bien hecho y el dejar aquel País no es una derrota.

 7. Un horizonte a tener abierto: el Asia.

            La Congregación, con el Encuentro misionero para el Asia del 7 al 11 de mayo de 2001, promovió el Proyecto para el Asia. Desde entonces la novedad más notable es el prometedor desarrollo en India. En las Filipinas se abrió la tercera comunidad en Lucena y hay un buen número de jóvenes en el pre-noviciado. En Corea, como estaba programado, hubo un tentativo de apertura pero las condiciones necesarias prácticamente desaparecieron. [25]

            Pero el horizonte del Asia debe continuar permaneciendo abierto para la Familia Orionita. El Asia no es una nación, no es una cultura, no es una frontera. El Asia es la mitad de la población de la tierra. Lo era también antes, pero ahora con las nuevas aperturas comerciales y las comunicaciones está volviéndose tal de un modo efectivo. El Asia es el futuro. El Asia conoce muy poco a Cristo y su salvación.

             En 1995, Juan Pablo II invitó a los Obispos de Asia reunidos en Manila a “abrir con firmeza las puertas a Cristo en Asia” [26] . “Confiando en el misterio de la comunión con los innumerables y a menudo desconocidos mártires de la fe en Asia y confirmados en la esperanza de la constante presencia del Espíritu Santo, los Padres sinodales llamaron con coraje a los discípulos de Cristo en Asia a un nuevo impulso en la misión” ( Ecclesia in Asia 4)

             Un poco enfáticamente, pero con verdad, en el Proyecto para el Asia leemos: “ ¡Es la hora del Asia! Subamos al tren de la historia”

             Como el mundo emergente en tiempos de Don Orione fue  América Latina y Don Orione estableció una relación privilegiada con aquellos pueblos, así hoy el mundo emergente es Asia.

             No está en cuestión sólo tener una presencia más en Asia, se trata de hacer que la Congregación se implante y también se desarrolle en Asia.

            La Providencia nos está dando la mano. Como representante de los superiores generales en la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (Propaganda Fide) escuché un tema recurrente:  preparémonos  para China, acerquémonos a China. Muchas Congregaciones, también aquellas de una dimensión como la nuestra, están haciendo los primeros pasos de conocimiento, valiéndose también de iniciativas de laicos. Dentro de poco China se abrirá como se abrió Europa del Este después de la caída del Muro de Berlín. ¿Estaremos preparados para ir y llevar el Evangelio y el carisma Orionita? Era también el deseo de Don Orione. [27]

 

CONCLUSIÓN

             A conclusión de este cuadro actual y proyectual de la dimensión misionera de nuestras Congregaciones, volvamos todavía una vez al sueño profético de Don Orione cuando, “en esperanza y contra toda esperanza” había cerrado el oratorio poniendo las llaves en las manos de la Virgen. Vio debajo del grande manto azul gente de toda raza y color “recordando que desapareció el muro del patio, y que eran de varios colores, comprendí que son las misiones” [28]

             Nuestra Congregación, desde los tiempos de Don Orione, no puso “muros o paredones” y todavía hoy es llamada a cuidar a cuantos están bajo el manto y tener abierto su horizonte.

             María, Madre de la Divina Providencia, proteja nuestra Familia Orionita “que es obra suya desde el comienzo” y bendiga este Encuentro Misionero.

                                                                                                                       Deo gratias!


[1] El CG 13 pide favorecer la “corresponsabilidad” no sólo mediante el proyecto misionero ad gentes sino también mediante “proyectos regionales para Asia, para América Latina, para Europa y para Africa” (n.143).

[2] Mt 28,16-20; cf Mc 16, 15-18; Lc 24, 46-49; Jn. 20, 21-23.

[3] El importante documento Redemptoris missio profundiza las motivaciones teológicas, espirituales y pastorales del compromiso misionero y responde a algunas dudas que pueden atenuar el deber misionero de la Iglesia. “A causa de los cambios modernos  y de la difusión de nuevas ideas teológicas algunos se preguntan: Es todavía actual la misión entre los no cristianos? No es tal vez sustituída por el diálogo inter-religioso? No es un objetivo suficiente la promoción humana? El respeto de la conciencia y de la libertad no excluyen toda propuesta de conversión? No es posible la salvación en cualquier religión? Por qué entonces la misión?” (RM 4).

[4] "Los Institutos de Vida Consagrada, desde el momento en que se dedican al servicio de la Iglesia, por razón de su  misma consagración están obligadas a prestar su servicio de modo especial en la acción misionera, con el estilo propio del Instituto" (RM 69, AdG 40).

[5] Audiencia al X Capítulo General de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. 16 Mayo 1992.

[6] Scritti 45, 60.

[7] Del 20 de octubre de 2013 al 8de diciembre de 2014 celebraremos  el Año misionero orionita en el recuerdo  del centenario de la partida de los primeros misioneros.

[8] Carta de Don Sterpi con fecha 21 noviembre 1921; IV, 218.

[9] Carta al Abad Caronti del 17 Marzo 1937; Sui passi di Don Orione, 216.

[10] Fue erigido el 21 de septiembre de 2010 con el Motu proprio Ubiqumque et semper. En él viene dicho que deber del Pontificio Consejo es “dar a conocer y sostener iniciativas ligadas a la nueva evangelización ya en acto en las diversas Iglesias particulares y promover la realización de nuevas actividades, comprometiendo activamente también los recursos presentes en los Institutos de Vida Consagrada y en las Sociedades de Vida Apostólica, como también en las Asociaciones de fieles laicos y en las nuevas comunidades”.

[11] Existe el riesgo de "dar una imagen reducida de la actividad misionera, como si fuese principalmente ayuda a los pobres, contribución a la liberación de los oprimidos, promoción del desarrollo, defensa de los derechos humanos... Los pobres tienen hambre de Dios, y no sólo de pan y de libertad, y la actividad misionera ante todo debe testimoniar y anunciar la salvación de Cristo, fundando las Iglesias locales que son instrumentos  de liberación de todo sentido”; RM 83.

[12] Discurso del 15 octubre de 2011 a los participantes del Encuentro para la Nueva Evangelización.

[13] Ibidem.

[14] Homilía en la Parroquia de Ognissanti, Roma, 3.3.1991.

[15] Carta en el  50° de la muerte de Don Orione, 12.3.1990.

[16] A las relaciones comunitarias es dedicado el núcleo 3 del documento del CG 13.

[17] Discurso del 15 de octubre de 2011 a los participantes del Encuentro para la nueva evangelización. También en el  CG13 se resaltó que “emergen en nuestra vida de religiosos, algunas situaciones caracterizadas por una poca capacidad a convertir nuestras obras institucionales de una cierta cerrazón hacia experiencias nuevas y de una marcada ausencia de pionerismo misionero” (n.114).

[18] Carta en el 50° de la muerte de Don Orione.

[19] El primer  Llamado misionero a los laicos orionitas está fechado 15 de octubre de 2005; y se renovó el 13 de marzo de 2011: “Vengan a predicar la caridad”.

[20] El CG13 releva que “también entre nosotros se realizaron experiencias misioneras de parte de los laicos” (n.114)

[21] La decisión 30 del CG 13 establece que “El consejero general para las misiones,en colaboración con los respectivos consejeros provinciales, prepara un plan concreto para aquellos laicos que quieran hacer una experiencia en nuestras misiones, realiza un serio discernimiento  e individua las comunidades más aptas para su acogida” (n.121).

[22] Mensaje en ocasión del Encuentro Internacional del Movimiento Laical Orionita, 1210.1997.

[23] Recordemos que el Proyecto Misionero  de 1993, además del “programa” misionero, estableció un cuadro de valores, una identidad, una dinámica de la  missio ad gentes orionita.

[24] Sin haberlo teorizado, Don Orione actualizó este principio vital  de desarrollo en Argentina, Brasil, Uruguay, Polonia. En cambio, buscó superar la situación de religiosos y comunidades que no quería aisladas por mucho tiempo, como en Albania, Palestina, USA, Rodi. Para Uruguay dio directivas al superior Don Montagna para el desarrollo de la misión: “No teman por el personal, porque pretendo intensificar y consolidar nuestro establecimiento en Uruguay; tanto estoy decidido a aceptar también  a Minas”; pero es interesante el criterio puesto por Don Orione: “Tres o cuatro Casas son una necesidad de vida,de bien mejor organizado,también de ayuda recíproca material y moral: «frater qui adiuvatur a fratre quasi civitas firma», dice la S. Escritura”; a Don Montagna, 26.12.1929, Scritti 21, 152. Igualmente, favoreció una posible nueva apertura en Rodi: “Quanto a Tantur, está en las costumbres de esta Congregación abrir,en países lejanos, posiblemente dos casas, porque si alguno no va en una casa, pueda ser fácilmente transferido a la otra…”; Scritti 89, 201.

[25] Véase el apéndice Cronistoria dell’incontro con la Corea en el Instrumentum laboris.

[26] Discurso a la  VI Asamblea plenaria de las Conferencias Episcopales del Asia, Manila, 15.1.1995.

[27] Estaba en contacto con Propaganda Fide y de frente a las dificultades prácticaspara abrir en Albania, escribe a Don Sterpi (2 de octubre de 1935, desde Buenos Aires): “mejor, entonces, diversamente,pedir una misión en China” (18, 156). Pedir! De hecho había llegado una propuesta concreta en 1927: “Sua Eccell. Mg.r Celso Costantini, Delegado apost en  China, quería confiarnos allá un Seminario” (42, 87), pero tuvimos que renunciar por falta de personal. Sabiendo de estas posibilidades de misión en Asia, informa que “El Instituto Divino Salvador pro Missioni all’Estero, que es de aquí de Roma, en via Sette Sale, 22, donde crece para Dios y para la Iglesia un prometente y joven grupo de clérigos y postulantes…  sobre todo se preparan para China y para Oriente” (59, 59). Anunciando la primera partida de los misioneros desde Voghera, anuncia: “Y tenemos llamadas para dos nuevas casas en China,de un Obispo y del mismo Monseñor Celso Costantini Delegado Apostólico para China” (73, 156). Hablando todavía de las misiones: “La China era inaccesible – ahora la muralla del imperio celeste cayó:Japón estaba cerrado al extranjero: ahora ya no.Los pueblos se acercaron:la humanidad no sólo camina, sino que corre, pero viaja,vuela” (56, 167)

[28] Scritti 45, 60.

24 Aprile 2017
Festa di S. Luigi Orione
Lettera dei Superiori generali P. Tarciso Vieira FDP e Madre M. Mabel Spagnuolo PSMC, in occasione della commemorazione liturgica di San Luigi Orione, 16 maggio 2017.
5 Febbraio 2017
125° dell’apertura dell’Oratorio San Luigi di Tortona (IT-PT-SP)
Lettera del direttore generale P. Tarcisio Vieira e di P. Fernando H. Fornerod circa il 125° anniversario dell'apertura del primo Oratorio di Don Orione.
10 Ottobre 2016
Devo tenere i vostri cuori aperti verso Dio!
Lettera ai laici del MLO presenti alla VI Assemblea ordinaria. Cile, ottobre 2016.
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